Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

 

Salmo para hoy Sábado

 

¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!

Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras.

Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna.

Salmo 133

 

Salmo de Ayer

 

Me dije a mí mismo: «Mientras esté ante gente malvada vigilaré mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca».

Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca! Pero mi angustia iba en aumento;

¡el corazón me ardía en el pecho! Al meditar en esto, el fuego se inflamó y tuve que decir:

«Hazme saber, Señor , el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy.

Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada. ¡Un soplo nada más es el mortal! Selah

Es un suspiro que se pierde entre las sombras. Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas.

»Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!

Líbrame de todas mis transgresiones. Que los necios no se burlen de mí.

»He guardado silencio; no he abierto la boca, pues tú eres quien actúa.

Ya no me castigues, que los golpes de tu mano me aniquilan.

Tú reprendes a los mortales, los castigas por su iniquidad; como polilla, acabas con sus placeres. ¡Un soplo nada más es el mortal! Selah

» Señor , escucha mi oración, atiende a mi clamor; no cierres tus oídos a mi llanto. Ante ti soy un extraño, un peregrino, como todos mis antepasados.

No me mires con enojo, y volveré a alegrarme antes que me muera y deje de existir».

Salmo 39

Salmo de Anteayer

 

Escucha, Señor , mi oración; atiende a mi súplica. Por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.

No lleves a juicio a tu siervo, pues ante ti nadie puede alegar inocencia.

El enemigo atenta contra mi vida: quiere hacerme morder el polvo. Me obliga a vivir en las tinieblas, como los que murieron hace tiempo.

Ya no me queda aliento; dentro de mí siento paralizado el corazón.

Traigo a la memoria los tiempos de antaño: medito en todas tus proezas, considero las obras de tus manos.

Hacia ti extiendo las manos; me haces falta, como el agua a la tierra seca. Selah

Respóndeme pronto, Señor , que el aliento se me escapa. No escondas de mí tu rostro, o seré como los que bajan a la fosa.

Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma.

Señor , líbrame de mis enemigos, porque en ti busco refugio.

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos.

Por tu nombre, Señor , dame vida; por tu justicia, sácame de este aprieto.

Por tu gran amor, destruye a mis enemigos; acaba con todos mis adversarios. ¡Yo soy tu siervo!

Salmo 143

     

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