Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

 

Salmo para hoy Lunes

Cuando el Señor hizo volver a Sión a los cautivos, nos parecía estar soñando.

Nuestra boca se llenó de risas; nuestra lengua, de canciones jubilosas. Hasta los otros pueblos decían: «El Señor ha hecho grandes cosas por ellos».

Sí, el Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, y eso nos llena de alegría.

Ahora, Señor , haz volver a nuestros cautivos como haces volver los arroyos del desierto.

El que con lágrimas siembra, con regocijo cosecha.

El que llorando esparce la semilla, cantando recoge sus gavillas.

Salmo 126

 

Salmo de Ayer

 

Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».

¡Que el Señor extienda desde Sión el poder de tu cetro! ¡Domina tú en medio de tus enemigos!

Tus tropas estarán dispuestas el día de la batalla, ordenadas en santa majestad. De las entrañas de la aurora recibirás el rocío de tu juventud.

El Señor ha jurado y no cambiará de parecer: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec».

El Señor está a tu mano derecha; aplastará a los reyes en el día de su ira.

Juzgará a las naciones y amontonará cadáveres; aplastará cabezas en toda la tierra.

Beberá de un arroyo junto al camino, y por lo tanto cobrará nuevas fuerzas.

Salmo 110

Salmo de Anteayer

 

A ti clamo, Señor ; ven pronto a mí. ¡Atiende a mi voz cuando a ti clamo!

Que suba a tu presencia mi plegaria como una ofrenda de incienso; que hacia ti se eleven mis manos como un sacrificio vespertino.

Señor , ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios.

No permitas que mi corazón se incline a la maldad, ni que sea yo cómplice de iniquidades; no me dejes participar de banquetes en compañía de malhechores.

Que la justicia me golpee, que el amor me reprenda; que el ungüento de los malvados no perfume mi cabeza, pues mi oración está siempre en contra de sus malas obras.

Cuando sus gobernantes sean lanzados desde los despeñaderos, sabrán que mis palabras eran bien intencionadas.

Y dirán: «Así como se dispersa la tierra cuando en ella se abren surcos con el arado, así se han dispersado nuestros huesos a la orilla del sepulcro».

En ti, Señor Soberano, tengo puestos los ojos; en ti busco refugio; no dejes que me maten.

Protégeme de las trampas que me tienden, de las trampas que me tienden los malhechores.

Que caigan los impíos en sus propias redes, mientras yo salgo bien librado.

Salmo 141

     

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