Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

 

Salmo para hoy Domingo

Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».

¡Que el Señor extienda desde Sión el poder de tu cetro! ¡Domina tú en medio de tus enemigos!

Tus tropas estarán dispuestas el día de la batalla, ordenadas en santa majestad. De las entrañas de la aurora recibirás el rocío de tu juventud.

El Señor ha jurado y no cambiará de parecer: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec».

El Señor está a tu mano derecha; aplastará a los reyes en el día de su ira.

Juzgará a las naciones y amontonará cadáveres; aplastará cabezas en toda la tierra.

Beberá de un arroyo junto al camino, y por lo tanto cobrará nuevas fuerzas.

Salmo 110

Salmo de Ayer

 

A ti clamo, Señor ; ven pronto a mí. ¡Atiende a mi voz cuando a ti clamo!

Que suba a tu presencia mi plegaria como una ofrenda de incienso; que hacia ti se eleven mis manos como un sacrificio vespertino.

Señor , ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios.

No permitas que mi corazón se incline a la maldad, ni que sea yo cómplice de iniquidades; no me dejes participar de banquetes en compañía de malhechores.

Que la justicia me golpee, que el amor me reprenda; que el ungüento de los malvados no perfume mi cabeza, pues mi oración está siempre en contra de sus malas obras.

Cuando sus gobernantes sean lanzados desde los despeñaderos, sabrán que mis palabras eran bien intencionadas.

Y dirán: «Así como se dispersa la tierra cuando en ella se abren surcos con el arado, así se han dispersado nuestros huesos a la orilla del sepulcro».

En ti, Señor Soberano, tengo puestos los ojos; en ti busco refugio; no dejes que me maten.

Protégeme de las trampas que me tienden, de las trampas que me tienden los malhechores.

Que caigan los impíos en sus propias redes, mientras yo salgo bien librado.

Salmo 141

Salmo de Anteayer

 

Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño, tú que reinas entre los querubines, ¡escúchanos! ¡Resplandece

delante de Efraín, Benjamín y Manasés! ¡Muestra tu poder, y ven a salvarnos!

Restáuranos, oh Dios; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.

¿Hasta cuándo, Señor Dios Todopoderoso, arderá tu ira contra las oraciones de tu pueblo?

Por comida, le has dado pan de lágrimas; por bebida, lágrimas en abundancia.

Nos has hecho motivo de contienda para nuestros vecinos; nuestros enemigos se burlan de nosotros.

Restáuranos, oh Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.

De Egipto trajiste una vid; expulsaste a los pueblos paganos, y la plantaste.

Le limpiaste el terreno, y ella echó raíces y llenó la tierra.

Su sombra se extendía hasta las montañas, su follaje cubría los más altos cedros.

Sus ramas se extendieron hasta el Mediterráneo y sus renuevos hasta el Éufrates.

¿Por qué has derribado sus muros? ¡Todos los que pasan le arrancan uvas!

Los jabalíes del bosque la destruyen, los animales salvajes la devoran.

¡Vuélvete a nosotros, oh Dios Todopoderoso! ¡Asómate a vernos desde el cielo y brinda tus cuidados a esta vid!

¡Es la raíz que plantaste con tu diestra! ¡Es el vástago que has criado para ti!

Tu vid está derribada, quemada por el fuego; a tu reprensión perece tu pueblo.

Bríndale tu apoyo al hombre de tu diestra, al ser humano que para ti has criado.

Nosotros no nos apartaremos de ti; reavívanos, e invocaremos tu nombre.

Restáuranos, Señor Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.

Salmo 80

     

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