Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

 

Salmo para hoy Domingo

 

¡Alaba, alma mía, al Señor ! Señor mi Dios, tú eres grandioso; te has revestido de gloria y majestad.

Te cubres de luz como con un manto; extiendes los cielos como un velo.

Afirmas sobre las aguas tus altos aposentos y haces de las nubes tus carros de guerra. ¡Tú cabalgas en las alas del viento!

Haces de los vientos tus mensajeros, y de las llamas de fuego tus servidores.

Tú pusiste la tierra sobre sus cimientos, y de allí jamás se moverá;

la revestiste con el mar, y las aguas se detuvieron sobre los montes.

Pero a tu reprensión huyeron las aguas; ante el estruendo de tu voz se dieron a la fuga.

Ascendieron a los montes, descendieron a los valles, al lugar que tú les asignaste.

Pusiste una frontera que ellas no pueden cruzar; ¡jamás volverán a cubrir la tierra!

Tú haces que los manantiales viertan sus aguas en las cañadas, y que fluyan entre las montañas.

De ellas beben todas las bestias del campo; allí los asnos monteses calman su sed.

Las aves del cielo anidan junto a las aguas y cantan entre el follaje.

Desde tus altos aposentos riegas las montañas; la tierra se sacia con el fruto de tu trabajo.

Haces que crezca la hierba para el ganado, y las plantas que la gente cultiva para sacar de la tierra su alimento:

el vino que alegra el corazón, el aceite que hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida.

Los árboles del Señor están bien regados, los cedros del Líbano que él plantó.

Allí las aves hacen sus nidos; en los cipreses tienen su hogar las cigüeñas.

En las altas montañas están las cabras monteses, y en los escarpados peñascos tienen su madriguera los tejones.

Tú hiciste la luna, que marca las estaciones, y el sol, que sabe cuándo ocultarse.

Tú traes la oscuridad, y cae la noche, y en sus sombras se arrastran los animales del bosque.

Los leones rugen, reclamando su presa, exigiendo que Dios les dé su alimento.

Pero al salir el sol se escabullen, y vuelven a echarse en sus guaridas.

Sale entonces la gente a cumplir sus tareas, a hacer su trabajo hasta el anochecer.

¡Oh Señor , cuán numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas!

Allí está el mar, ancho e infinito, que abunda en animales, grandes y pequeños, cuyo número es imposible conocer.

Allí navegan los barcos y se mece Leviatán, que tú creaste para jugar con él.

Todos ellos esperan de ti que a su tiempo les des su alimento.

Tú les das, y ellos recogen; abres la mano, y se colman de bienes.

Si escondes tu rostro, se aterran; si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo.

Pero, si envías tu Espíritu, son creados, y así renuevas la faz de la tierra.

Que la gloria del Señor perdure eternamente; que el Señor se regocije en sus obras.

Él mira la tierra y la hace temblar; toca los montes y los hace echar humo.

Cantaré al Señor toda mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras tenga aliento.

Quiera él agradarse de mi meditación; yo, por mi parte, me alegro en el Señor.

Que desaparezcan de la tierra los pecadores; ¡que no existan más los malvados! ¡Alaba, alma mía, al Señor ! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 104

 

Salmo de Ayer

 

Hacia ti dirijo la mirada, hacia ti, cuyo trono está en el cielo.

Como dirigen los esclavos la mirada hacia la mano de su amo, como dirige la esclava la mirada hacia la mano de su ama, así dirigimos la mirada al Señor nuestro Dios, hasta que nos muestre compasión.

Compadécenos, Señor , compadécenos, ¡ya estamos hartos de que nos desprecien!

Ya son muchas las burlas que hemos sufrido; muchos son los insultos de los altivos, y mucho el menosprecio de los orgullosos.

Salmo 123

Salmo de Anteayer

 

Bendito sea el Señor , mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra, mis dedos para la batalla.

Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.

Señor , ¿qué es el mortal para que lo cuides? ¿Qué es el ser humano para que en él pienses?

Todo mortal es como un suspiro; sus días son fugaces como una sombra.

Abre tus cielos, Señor , y desciende; toca los montes y haz que echen humo.

Lanza relámpagos y dispersa al enemigo; dispara tus flechas y ponlo en retirada.

Extiende tu mano desde las alturas y sálvame de las aguas tumultuosas; líbrame del poder de gente extraña.

Cuando abren la boca, dicen mentiras; cuando levantan su diestra, juran en falso.

Te cantaré, oh Dios, un cántico nuevo; con el arpa de diez cuerdas te cantaré salmos.

Tú das la victoria a los reyes; a tu siervo David lo libras de la cruenta espada.

Ponme a salvo, líbrame del poder de gente extraña. Cuando abren la boca, dicen mentiras; cuando levantan su diestra, juran en falso.

Que nuestros hijos, en su juventud, crezcan como plantas frondosas; que sean nuestras hijas como columnas esculpidas para adornar un palacio.

Que nuestros graneros se llenen con provisiones de toda especie. Que nuestros rebaños aumenten por millares, por decenas de millares en nuestros campos.

Que nuestros bueyes arrastren cargas pesadas; que no haya brechas ni salidas, ni gritos de angustia en nuestras calles.

¡Dichoso el pueblo que recibe todo esto! ¡Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor !

Salmo 144

     

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