Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

Salmo para hoy Lunes

 

Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias e invocamos tu nombre; ¡todos hablan de tus obras portentosas!

Tú dices: «Cuando yo lo decida, juzgaré con justicia.

Cuando se estremece la tierra con todos sus habitantes, soy yo quien afirma sus columnas». Selah

«No sean altaneros», digo a los altivos; «No sean soberbios», ordeno a los impíos;

«No hagan gala de soberbia contra el cielo, ni hablen con aires de suficiencia».

La exaltación no viene del oriente, ni del occidente ni del sur,

sino que es Dios el que juzga: a unos humilla y a otros exalta.

En la mano del Señor hay una copa de espumante vino mezclado con especias; cuando él lo derrame, todos los impíos de la tierra habrán de beberlo hasta las heces.

Yo hablaré de esto siempre; cantaré salmos al Dios de Jacob.

Aniquilaré la altivez de todos los impíos, y exaltaré el poder de los justos.

Salmo 75

 

Salmo de Ayer

 

A ti, oh Dios de Sión, te pertenece la alabanza. A ti se te deben cumplir los votos,

porque escuchas la oración. A ti acude todo mortal,

a causa de sus perversidades. Nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonaste.

¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo.

Tú, oh Dios y Salvador nuestro, nos respondes con imponentes obras de justicia; tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de los más lejanos mares.

Tú, con tu poder, formaste las montañas, desplegando tu potencia.

Tú calmaste el rugido de los mares, el estruendo de sus olas, y el tumulto de los pueblos.

Los que viven en remotos lugares se asombran ante tus prodigios; del oriente al occidente tú inspiras canciones de alegría.

Con tus cuidados fecundas la tierra, y la colmas de abundancia. Los arroyos de Dios se llenan de agua, para asegurarle trigo al pueblo. ¡Así preparas el campo!

Empapas los surcos, nivelas sus terrones, reblandeces la tierra con las lluvias y bendices sus renuevos.

Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia.

Rebosan los prados del desierto; las colinas se visten de alegría.

Pobladas de rebaños las praderas, y cubiertos los valles de trigales, cantan y lanzan voces de alegría.

Salmo 65

Salmo de Anteayer

 

Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados:

Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.

Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

Solo tú eres mi rey y mi Dios. ¡Decreta las victorias de Jacob!

Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.

Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria;

tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.

¡Por siempre nos gloriaremos en Dios! ¡Por siempre alabaremos tu nombre! Selah

Pero ahora nos has rechazado y humillado; ya no sales con nuestros ejércitos.

Nos hiciste retroceder ante el enemigo; nos han saqueado nuestros adversarios.

Cual si fuéramos ovejas nos has entregado para que nos devoren, nos has dispersado entre las naciones.

Has vendido a tu pueblo muy barato, y nada has ganado con su venta.

Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; somos la burla y el escarnio de los que nos rodean.

Nos has hecho el hazmerreír de las naciones; todos los pueblos se burlan de nosotros.

La ignominia no me deja un solo instante; se me cae la cara de vergüenza

por las burlas de los que me injurian y me ultrajan, por culpa del enemigo que está presto a la venganza.

Todo esto nos ha sucedido, a pesar de que nunca te olvidamos ni faltamos jamás a tu pacto.

No te hemos sido infieles, ni nos hemos apartado de tu senda.

Pero tú nos arrojaste a una cueva de chacales; ¡nos envolviste en la más densa oscuridad!

Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios, o tendido nuestras manos a un dios extraño,

¿acaso Dios no lo habría descubierto, ya que él conoce los más íntimos secretos?

Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!

¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre.

¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión?

Estamos abatidos hasta el polvo; nuestro cuerpo se arrastra por el suelo.

Levántate, ven a ayudarnos, y por tu gran amor, ¡rescátanos!

Salmo 44

     

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