Salmo del Día. Aquí te ofrecemos un Salmo bíblico diario, para inspirar y mejorar tu día a día. Este es el Salmo de hoy que te ayudará…

Salmo para hoy Domingo

 

A ti, oh Dios de Sión, te pertenece la alabanza. A ti se te deben cumplir los votos,

porque escuchas la oración. A ti acude todo mortal,

a causa de sus perversidades. Nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonaste.

¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo.

Tú, oh Dios y Salvador nuestro, nos respondes con imponentes obras de justicia; tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de los más lejanos mares.

Tú, con tu poder, formaste las montañas, desplegando tu potencia.

Tú calmaste el rugido de los mares, el estruendo de sus olas, y el tumulto de los pueblos.

Los que viven en remotos lugares se asombran ante tus prodigios; del oriente al occidente tú inspiras canciones de alegría.

Con tus cuidados fecundas la tierra, y la colmas de abundancia. Los arroyos de Dios se llenan de agua, para asegurarle trigo al pueblo. ¡Así preparas el campo!

Empapas los surcos, nivelas sus terrones, reblandeces la tierra con las lluvias y bendices sus renuevos.

Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia.

Rebosan los prados del desierto; las colinas se visten de alegría.

Pobladas de rebaños las praderas, y cubiertos los valles de trigales, cantan y lanzan voces de alegría.

Salmo 65

 

Salmo de Ayer

 

Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados:

Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.

Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

Solo tú eres mi rey y mi Dios. ¡Decreta las victorias de Jacob!

Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.

Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria;

tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.

¡Por siempre nos gloriaremos en Dios! ¡Por siempre alabaremos tu nombre! Selah

Pero ahora nos has rechazado y humillado; ya no sales con nuestros ejércitos.

Nos hiciste retroceder ante el enemigo; nos han saqueado nuestros adversarios.

Cual si fuéramos ovejas nos has entregado para que nos devoren, nos has dispersado entre las naciones.

Has vendido a tu pueblo muy barato, y nada has ganado con su venta.

Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; somos la burla y el escarnio de los que nos rodean.

Nos has hecho el hazmerreír de las naciones; todos los pueblos se burlan de nosotros.

La ignominia no me deja un solo instante; se me cae la cara de vergüenza

por las burlas de los que me injurian y me ultrajan, por culpa del enemigo que está presto a la venganza.

Todo esto nos ha sucedido, a pesar de que nunca te olvidamos ni faltamos jamás a tu pacto.

No te hemos sido infieles, ni nos hemos apartado de tu senda.

Pero tú nos arrojaste a una cueva de chacales; ¡nos envolviste en la más densa oscuridad!

Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios, o tendido nuestras manos a un dios extraño,

¿acaso Dios no lo habría descubierto, ya que él conoce los más íntimos secretos?

Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!

¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre.

¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión?

Estamos abatidos hasta el polvo; nuestro cuerpo se arrastra por el suelo.

Levántate, ven a ayudarnos, y por tu gran amor, ¡rescátanos!

Salmo 44

Salmo de Anteayer

 

No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias;

porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto.

Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel.

Deléitate en el Señor , y él te concederá los deseos de tu corazón.

Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.

Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.

Guarda silencio ante el Señor , y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.

Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.

Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra.

Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques, no los encontrarás.

Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.

Los malvados conspiran contra los justos y crujen los dientes contra ellos;

pero el Señor se ríe de los malvados, pues sabe que les llegará su hora.

Los malvados sacan la espada y tensan el arco para abatir al pobre y al necesitado, para matar a los que viven con rectitud.

Pero su propia espada les atravesará el corazón, y su arco quedará hecho pedazos.

Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados;

porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el Señor sostendrá a los justos.

El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre.

En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia.

Los malvados, los enemigos del Señor , acabarán por ser destruidos; desaparecerán como las flores silvestres, se desvanecerán como el humo.

Los malvados piden prestado y no pagan, pero los justos dan con generosidad.

Los benditos del Señor heredarán la tierra, pero los que él maldice serán destruidos.

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir;

podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.

He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan.

Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición.

Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás dónde vivir.

Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados.

Los justos heredarán la tierra, y por siempre vivirán en ella.

La boca del justo imparte sabiduría, y su lengua emite justicia.

La ley de Dios está en su corazón, y sus pies jamás resbalan.

Los malvados acechan a los justos con la intención de matarlos,

pero el Señor no los dejará caer en sus manos ni permitirá que los condenen en el juicio.

Pero tú, espera en el Señor , y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos, tú lo verás con tus propios ojos.

He visto al déspota y malvado extenderse como cedro frondoso.

Pero pasó al olvido y dejó de existir; lo busqué, y ya no pude encontrarlo.

Observa a los que son íntegros y rectos: hay porvenir para quien busca la paz.

Pero todos los pecadores serán destruidos; el porvenir de los malvados será el exterminio.

La salvación de los justos viene del Señor ; él es su fortaleza en tiempos de angustia.

El Señor los ayuda y los libra; los libra de los malvados y los salva, porque en él ponen su confianza.

Salmo 37

     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.