Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios

 

Devocional diario

Devocional Diario para hoy Lunes

 

Gracia para cada día

Danos hoy nuestro pan cotidiano.
(Mateo 6:11)

¿Ya le has dado gracias a Dios por tu sustento diario? Si aun no lo has hecho, aprovecha y hazlo ahora.

El Señor tiene suficiente para suplir todo lo que necesitas cada día. No tienes que preocuparte por lo que te hará falta en los próximos días.

Eso solo hará que te llenes de ansiedad y te inquietes. Pídele a Dios aquello que necesitas el día de hoy.

Él sabe, oye y tiene la gracia necesaria para cada nuevo día. Sus misericordias y sus bondades son nuevas cada mañana (Lamentaciones 3:22-23).

El pueblo de Israel supo lo que es vivir confiando en Dios cada día. Mientras caminaban por el desierto el Señor suplía sus necesidades todos los días a través del maná del cielo, el agua, la luz y el calor en las noches frías y con una nube que proporcionaba sombra fresca para los días en medio del caluroso desierto.

Experimenta también lo que es vivir por fe un día a la vez. Confía tu vida a Dios cada día y comprueba que la gracia de Dios es suficiente para ti.

Experimenta la gracia de Dios este día

No estés ansioso por el día de mañana. Presenta a Dios en oración tus necesidades para este día.

Confía en la providencia del Señor. Él no se olvida sino que cuida de ti todos los días.

Dios no prometió riquezas en este mundo, pero da lo suficiente para que tengamos la provisión diaria.

Busca conocer mejor a Dios a través de la lectura y el estudio de la Biblia:

«No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (el pan espiritual) – Mateo 4:4.

Sé agradecido por todo lo que el Señor hace en tu vida cada día.

Comparte hoy con alguien lo que Dios te ha dado por gracia.

Para orar:

Señor, muchas gracias por el pan nuestro que nos das todos los días. Concédeme hoy también por tu gracia, el sustento necesario para este día. Ayúdame a confiar que tú provees conforme a mis necesidades.

No permitas que yo me llene de ansiedad o preocupación sobre el día de mañana porque todo te pertenece, mi Señor. Que las circunstancias de la vida no me impidan ver tu cuidado cada día. En el nombre de Jesús. Amén.

Devocional de Ayer

 

Dios te capacita para lidiar con todo

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:37)

«Más que vencedores…» Piensa en la idea de compleción que ese versículo retrata sobre la victoria que recibimos «en todo esto». No habla solamente de determinados tipos de problemas, enfermedades o luchas sino de todas las cosas.

Qué maravilla saber que a través del amor de Dios, en Jesús podemos vencer todo lo que la vida nos traiga. En todas las aflicciones que surjan recuerda que Jesús venció en la cruz, resucitó, te ama e intercede por ti.

Ser «más que vencedores» no significa ausencia de dificultades. Significa que Jesús nos amó, luchó en nuestro lugar, venció y comparte su victoria con nosotros.

No solo eso, él venció todos los males que podrían separarnos del amor de Dios y de la vida eterna.

Toda acusación del enemigo, todo poder de las tinieblas, toda maldición, pecado y dolor: ¡Cristo los venció! Él te ayuda y te da fuerzas para vencer cada nuevo día, cada problema y tribulación. No olvides jamás que nada podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús. ¡Cree!

¡Eres más que vencedor!

La victoria de Jesús es completa a pesar de las aflicciones momentáneas de esta vida.

Mantén tu amor, tu fe y tu esperanza firmes en Dios hoy y siempre.

Ora y clama a Dios. Presenta ante él tus dificultades y temores.

Lee Romanos 8. Medita y reflexiona sobre cómo debe ser tu esperanza en la victoria.

Para orar:

Señor, gracias te doy por la victoria total de Cristo sobre el mundo, el pecado y la muerte.

Gracias por tu amor que es fuerte, invencible y me conquistó para siempre.

Ayúdame a confiar en ti todos los días y así experimentar victorias por tu gracia.

Señor Dios, no permitas que yo olvide jamás que tú me ayudas a vencer todas las dificultades que enfrento. Te amo y te alabo. En el nombre de Jesús. Amén.

Aun en medio de los sufrimientos, ¡permanece firme! ¡Dios ya te ha hecho más que vencedor!

Devocional de Anteayer

 

Si el Señor quiere

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero».

¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida?

Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello».
– Santiago 4:13-15

¿Te has visto sorprendido alguna vez por un cambio inesperado en una situación de la que estabas totalmente convencido?

¿Alguna vez te has arriesgado a dar garantías basadas en expectativas futuras?

A pesar de tener poca certeza sobre el futuro, a diario nos vemos tentados a tomar decisiones basadas en presunciones personales…

Aprendemos a planear y asumir compromisos contando con corazonadas sobre lo que sucederá, cosas que somos incapaces de garantizar.

A través de los versículos de hoy aprendemos que tanto la vida como la capacidad para hacer cualquier cosa vienen exclusivamente de Dios. Él no se limita a nuestra agenda.

Podemos soñar y planificar, pero el mañana no nos pertenece. Si piensas bien verás que no tienes el control ni puedes dar garantías de nada de lo que acontece en tu vida.

Por eso, intenta incluir «si Dios quiere» en tus planes y sueños, confiando humildemente en el Señor que es todopoderoso.

Depende del Señor y confía en su querer:

Ora y coloca en las manos de Dios tu día y todo lo que deseas hacer.

Agradécele por la vida, por las victorias y conquistas que has alcanzado.

Sueña y planifica tus días (futuro) recordando siempre que quien controla totalmente todas las cosas es Dios.

Sométete a la voluntad de Dios. Añade la expresión «si Dios quiere» a tu hablar, a tus decisiones y a tus planes futuros.

Confía tu camino y futuro en las manos del Señor. Tus proyectos se confirmarán si Dios así lo permite.

Para orar:

¡Señor Dios, tú eres soberano! Te agradezco porque toda la vida está bajo el control de tus manos.

Perdóname por la presunción de asumir que siempre puedo controlar mi vida y el futuro. Entrego todos mis sueños y planes a tus cuidados. Ayúdame a confiar en ti y en tu amor por mí, hoy y siempre. Amén.

     

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